“No podemos cometer el error de actuar de manera aislada”. Así tituló hoy el periódico El Tiempo un artículo sobre esta pandemia que ya nos tiene a todos aterrados por lo letal. Es un peligro para todos, nadie puede decir que está libre porque su trasmisión es través del aire que respiramos y todos vivimos del aire. Aislamiento es lo que se propone para frenar su trasmisión, además de prácticas de asepsia como lavado continuo de las manos.
Es bien cuestionador, en esta etapa de avanzado desarrollo tecnológico, donde los humanos a veces imaginamos que alcanzamos la omnipotencia, que un virus letal, esté obligando a las naciones del mundo a unirse para enfrentarlo. Es decir está despertando la necesidad del Mutualismo como ayuda recíproca para enfrentar el peligro.
Como nuestra especie evolucionó hasta adquirir conciencia de que existen azares o contingencias que nos afectan: enfermedad, muerte, catástrofes, accidentes, pobreza, ignorancia, exclusión; entonces tuvimos que inventar el Mutualismo, primero como sentimiento, cultura y valores, luego avanzamos a plasmarlo en pactos, acuerdos y organizaciones sociales, políticas y económicas. Lo que hoy llamamos Civilización es un logro mutualista, claro que aún inconcluso, de reconocernos como iguales, de tener capacidad para pactar, inteligencia para entender que solos y aislados somos impotentes, que la unión hace la fuerza, que trabajando unidos prevenimos riesgos y que cuando éstos se hacen realidad, como hoy con el coronavirus, tenemos la entereza mental, los recursos y la organización para enfrentarlos.
En mis enseñanzas sobre Mutualismo, a mí me gusta empezar recordando que la verdadera clasificación entre los humanos no es por sexo, raza, nacionalidad, que la más real es entre los que han sufrido y los que van a sufrir. Suena duro pero es verdad. Y por ello nos deben enseñar, que si bien la vida es bella y debemos disfrutarla, trae la inminencia del sufrimiento y el sufrimiento se puede prevenir y enfrentar con unión, ayuda, fraternidad, cooperación.
“No hay mal que por bien no venga”, es un decir que a mí me lleva a desear que esta pandemia, que hoy nos tiene aterrorizados, nos impulsara a HACER MUTUALISMO. Y para ello hay que estudiarlo, divulgarlo y apoyarlo. Ojalá se incluyeran en los planes de estudio los conceptos básicos de Mutualismo. Cuánto ayudarían a reducir, y porque no a acabar, el “matoneo” en escuelas y colegios, una realidad tan dolorosa y extendida, y que a veces nos hace presumir que no avanzamos en civilización sino que retrocedemos a la barbarie. Por eso en mi página: www.dineromutualista.com, me propuse aprovechar el internet para dispersar la doctrina y las prácticas mutualistas. ¡Qué bueno tener la capacidad de dispersión del coronavirus!. Sé que no es posible, al menos lo intento.