Medellín, mayo 19 de 2026

 

Señores

Asociación Nacional Mutualista de Colombia. CONAMUTUAL

Federación de Mutuales de Antioquia.  FEDEMUTUALES

Corporación para el Desarrollo de la Cooperación. CDC

Directivos de Asociaciones Mutuales

 

Respetados señores:

 

He leído con detenimiento el libro: FOROS MUTUALISTAS 2004 – 2024 y expreso mi admiración por el trabajo de investigación tan detallado sobre el devenir social, político y organizativo del mutualismo.  “2 décadas de memoria, reflexión y construcción del Mutualismo Colombiano”. Felicitaciones sinceras a las entidades que lo patrocinaron, a Hernando Zabala Salazar como investigador y al equipo de edición. El libro es un compendio histórico que servirá para motivar el interés por el mutualismo, ojalá en la academia y entre los líderes.

 

Confieso que al leerlo he sentido cierto desconsuelo al evidenciar que esfuerzos populares, presiones legales, legislaciones, congresos y foros, aún no han podido consolidar un mutualismo influyente y reconocido. Quizás el mayor valor del libro sea el de retratar esa realidad e impulsar evaluaciones sobre lo logrado que llevan a diseñar acciones que impulsen crecer y cualificar el mutualismo.

 

El análisis debe empezar por reconocer que el mutualismo en Colombia siempre ha sido una fuerza organizativa marginal según la afirmación que trae el libro. “Esas circunstancias de encajonarse como expresión organizativa de un movimiento en declive (el artesanado) o de un movimiento permeado por otras fuerzas (el obrerismo) o como expresión paliativa de los habitantes de barrio, hizo del mutualismo colombiano una fuerza organizativa marginal” (Pag,28)

 

Entonces valen las preguntas:

  • ¿El destino del mutualismo colombiano será siempre el de ser una fuerza organizativa marginal como hasta el momento lo muestra su historia? 
  • ¿Y qué papel puede cumplir una fuerza organizativa marginal como el mutualismo, en un país con tantas dificultades y desigualdades?
  • ¿No es precisamente que, según sus principios y valores, su misión es la de impulsar equidad y superación de necesidades comunes?
  • Entonces, ¿Qué más es necesario hacer para que el mutualismo, o deje de ser fuerza organizativa marginal, o que aún siéndolo, sea alternativa reconocida y aplicada para el mejoramiento social de comunidades vulnerables?

 

La información numérica que presenta el libro en la página 26, es la radiografía del devenir mutualista tomada de las estadísticas oficiales, o sea que refieren a las mutuales formales, las que han presentado inscripción y cuentas ante el Dancoop  hasta 1998 y luego ante la actual Supersolidaria. Estos datos permiten hacer la siguiente evaluación por etapas.

 

Primera etapa. Inicio e identificación. 1889 - 1950.  La primera mutual data desde 1889, el siglo veinte, 1900 empieza con apenas 2 mutuales y se llega a 1950 con 40 mutuales. Es la época cuando no había regulación, funcionaban basadas en el derecho de asociación con estatutos y reglamentos internos.

 

Segunda etapa. 1960 – 1990. Expansión y fortalecimiento.  Se produce un crecimiento sostenido que empieza en 1960 con 89 mutuales, sigue 1970 con 247mutuales, 1980 con 350 mutuales y se culmina 1990 con 376 mutuales el mayor número registrado en la historia del mutualismo en Colombia.

 

Tercera etapa. 2000- 2023.  Letargo o estancamiento. Así puede llamarse lo que va corrido del siglo 21 porque empieza con un decrecimiento del 51.60%, 182 mutuales en el año 2000, sigue 2010 con 170 mutuales, el 2020 con 119 mutuales y un leve crecimiento en el 2023 con 130 mutuales.

 

El libro en la página 27 da la siguiente explicación sobre este decrecimiento: “Esta condición de evaluación numérica representa la forma como las asociaciones mutuales se adaptan al ordenamiento jurídico. En los últimos años (desde 1997), un gran número de ellas se han abstenido de hacer los registros legales, prefiriendo el anonimato en la prestación de servicios o la condición estrictamente endógena de los mismos (fácilmente asimilable al sentido de las antiguas sociedades mutuarias)”.

 

Para mi esta explicación es insuficiente porque las cifras son reveladoras, por qué un declive acelerado en este siglo 21, cuando se ha dado continua realización de foros a partir de 2004?. El descenso es abrupto, de 376 mutuales en 1990 a 130 en el 2023. Confieso que siento tristeza al verificarlo y creo que amerita una explicación más amplia, no es que las mutuales prefieran el anonimato o que quieren regresar a la forma de las antiguas sociedades mutuarias. ¿Se trata de un rechazo deliberado a la formalización, o son las exigencias legales imposibles de cumplir por mutuales pequeñas, o quizás el entorno económico, político y social del país de siglo 21 no es propicio para las empresas mutuales?

 

El descenso en el número de mutuales es el dato que más debe suscitar reflexiones y ojalá investigaciones. Es una situación que debe  preocupar primero a las entidades de representación como Conamutual y Fedemutuales, también a las entidades gubernamentales dedicadas a vigilar y promover la economía solidaria: Superintendencia Nacional de la Economía Solidaria, Supersolidaria y la Unidad Administrativa Especial de Organizaciones Solidarias (UAEOS) ¿Qué se ha hecho o se está haciendo para promover e inducir las mutuales hacia la formalización y el crecimiento, de las cuales la mayoría son pequeñas organizaciones populares?

 

Al respecto tengo que recordar que en junio de 2023 publiqué en la página www. dineromutualista.com el artículo titulado: “ECONOMÍA Popular y Mutualismo. Propuesta para identificar y ayudar a mutuales informales”. Hice un recuento sobre los contenidos del Plan Nacional de Desarrollo 22 – 23 en su referencia a la economía solidara para justificar la urgencia de investigar sobre las mutuales informales. Propuesta que envié a Fedemutuales pero sin ninguna respuesta. Hoy sí que sería válido retomarla para inferir explicación sobre el decrecimiento mutualista durante todo este siglo 21. Tema que concierne también a los gobiernos, y al presente en especial, que se ha proclamado defensor de causas populares.

 

Imposible negar la importancia de los congresos y foros mutualistas. Si con ellos el mutualismo decrece, ¿qué hubiera pasado sin ellos.? Han sido el recuso para visibilizarlo y congregar la dirigencia para información y estímulo.  Es valioso que el libro haga un recuento desde los congresos nacionales de 1982 y 1983, luego se dedique a los Foros. Es interesante leer lo realizado y concluido en cada evento. Se muestra la sucesión de conclusiones y propuestas, algunas aún no realizadas, pero que evidencian los ideales y anhelos que ha inspirado el mutualismo. Encuentros para reflexionar, actualizar temáticas y, lo más importante, para renovar compromiso y entusiasmo para seguir haciendo mutualismo.

 

Para mí fue muy interesante en la temática de los foros ver la evolución del quehacer mutualista, que se inician con amplias propuestas sobre salud y seguridad social. En el primer congreso la preocupación era la salud y por eso se propuso establecer consultorios médicos y odontológicos propios y realizar convenio con facultades de medicina y hospitales (Pag.59). Además se propone crear centros de educación mutualista en todos los departamentos hasta llegar a la creación de una universidad mutuaria, que las mutuales tengan comités de deportes, de danza y teatro hasta la fundación de hogares de anciano mutuarios. (Pag.60)

 

En el segundo congreso “la comisión reconoció que el objetivo primordial actual de las mutuales (exequial) debe complementarse con servicios de seguridad social (médicos y odontológicos, seguros médicos, laboratorio clínico, farmacias, clínicas, jardines infantiles, y centros para tercera edad. (Pag. 65)

 

Hay 3 años de silencio: 1984, 1985, 1986 no se produce convocatoria ni a congresos ni foros, sin embargo, las estadísticas muestran que había fervor mutualista con 350 mutuales en la década del 80.

 

 Luego FESMA, la Federación de Mutuales de Antioquia inicia convocatoria a foros que se cumplen en 1987, 1988, 1989,1990 y 1991. Vale destacar el foro de1989 cuando se expuso el decreto 1480 precisamente promulgado este año y que puede considerarse como el primer ordenamiento legal que le dio identidad al mutualismo. En el foro de 1990 además de continuar la explicación del decreto 1480, se enfatizó en la educación y sentí mucho agrado al verificar que hice parte de la comisión que presentó el proyecto de educación mutualista (Pag 67). Hoy sigo enfatizando en la misma necesidad de educación e información.  

 

Hubo 12 años de silencio en convocatorias de1992 al 2003. Y llama la atención que corresponde a la década de 1990 la cual alcanza el mayor número de mutuales con 376. ¿Qué explicación puede darse? Yo me permito decir, porque me tocó vivirlo, que hubo entusiasmo espontáneo por la colaboración entre mutuales: reuniones informales, colaboración con estatutos y reglamentos, sentíamos que el mutualismo ya era valorado y reconocido porque tenía legislación que clarificada sus actividades e incluía el ahorro y el crédito, significó verdadera renovación porque las mutuales tuvieron la posibilidad de ampliar su misión e ingresar a la actividad del ahorro y el crédito.

 

Traigo el ejemplo de la Mutual Compartir que dirigí por 30 años: venía de ser una sociedad informal dedicada a la protección exequial, su administrador desapareció y dejó el grupo de personas sin dicha protección, entonces el 18 de abril de 1986 se organizaron ya como asociación mutual formal para continuar con la protección exequial, así funcionó por cinco años y en 1991 inició el servicio de ahorro y crédito, gracias a que ya existía la norma legal que lo permitía, el decreto 1480 de 1989. Como lo pueden testimoniar otras mutuales, la Mutual Compartir se convirtió en promotora de estos servicios asesorando y compartiendo modelos de estatutos y reglamentos. Lo cierto es que había interés entre las mutuales por ampliar su oferta de servicios y quizás ello influyó a que la década del 90 registrara el número más alto de mutuales.

 

A partir del 2004 se reanuda la práctica anual de realizar un Foro Mutualista. “Se convirtió en un escenario de mayor importancia en el que se socializan y discuten temas estructurales que inciden de manera directa en el devenir del mutualismo colombiano siendo a su vez espacio de integración del sector”.  “Se puede estimar que los foros son reconocidos, por el sector de la economía solidaria y los organismos internacionales como los eventos de mayor trascendencia del mutualismo colombiano en que cada vez se incluyen e involucran más sectores. (Pag.71) Por eso es muy meritorio que se hubiera publicado el libro con el resumen de lo tratado en los 20 foros (2004 – 2024)

 

Y muy valiosas las estadísticas de participación que trae el libro en su página 204 detalladas por entidades, asistentes, hombres, mujeres, estudiantes y otros. Observando por el número de asistentes se puede calcular que la asistencia a los foros por entidad es de apenas el 50%, del total de mutuales y el promedio general de todos los foros es de 56 entidades. En mi concepto es bajo y es de suponer que asisten las mutuales grandes y se quedan por fuera mutuales pequeñas. Esta observación suscita reflexionar sobre cómo motivar más el interés de las mutuales por asistir a los foros, cómo hacer éstos más participativos, que las entidades sientan que de verdad son ocasión de encuentro, además de lo educativo e informativo.

 

Y también reflexionar sobre la urgencia de no solo foros, también acciones continuadas de educación. Importante la existencia de Conamutual y Fedemutuales, cumplen la labor de representación y de interlocución con el Estado, pero pienso se han quedado cortas en actividades educativas persistentes y continuadas. Siempre ha sido necesaria la educación mutualista, hoy más que nunca, cuando las estadísticas muestran que las mutuales van en declive en Colombia.

 

Como ya se generalizó el preguntarle a la IA sobre temas que nos inquieten o cuestionan, yo le pedí que me diera una explicación sobre el declive del mutualismo en Colombia y a continuación algunas de sus respuestas:

 

  • Muy fuerte el golpe regulatorio de la ley 2143 de 2021.
  • Depuración de la Supersolidaria, con el programa de Super-Visión para la transformación, sacaron de las estadísticas a las mutuales que no reportaron en dos años, pero éstas no desaparecieron, siguen en los barrios.
  • Existe un problema generacional. El 60% de los asociados de las mutuales tiene más de 50 años. Solo el 12% tiene entre 18 y 30 años.
  • Competencia de esquemas electrónicos para manejo del dinero en cooperativas y bancos con Nequi, Daviplanta y otros.
  • La mutual no se modernizó sigue con libreta y reunión en el parque mientras el resto es app y WhatsApp.

 

Le pregunté a la AI sobre el modelo de economía solidaria que más se puede llevar a la economía popular y aquí resumo sus respuestas:

  • El modelo que pega en la economía popular es la Asociación Mutual con formato de “fondo de urgencia más ahorro rotatorio”.
  • Porque la mutual le gana a la cooperativa y al fondo de empleados. La cooperativa pide aportes y tiene rigurosidad en los estatutos. Los fondos de empleados son para trabajadores de las empresas: el moto taxista y la modista quedan por fuera.
  • A la asociación mutual se puede ingresar sin vínculo laboral y el objetivo es ayuda mutua directa. No tiene que repartir excedentes ni complicarse con excedentes ni capital social. Por eso las mutuales aún viven en barrios y veredas. El problema es que se quedaron en formato de 1995.

 

La AI es rápida y simplista en hacer diagnósticos y proponer soluciones, ofrece planes para crear mutuales en forma rápida hasta con modelo de estatutos. No significa que sus conceptos sobre el mutualismo sean verdad absoluta, pero sí confirma la realidad que también se detalla en el libro, de que el mutualismo en Colombia está en declive. Situación que debe suscitar reflexión y análisis entre los dirigentes de Conamutual, Fedemutuales y también entre los directivos de las asociaciones mutuales legales y activas que aún existen.

 

Para no quedarme solo con lo que opina la AI sobre las mutuales, ingresé a la página de la Supersolidaria y encontré la siguiente información. En Colombia hay 106 asociaciones mutuales distribuidas así: 45 en Antioquia, 35 en Bogotá, 9 en Valle del Cauca, 4 en Santander, 3 en Cundinamarca y Risaralda y solo una en Nariño, Atlántico, Casanare, Cauca, Meta, Norte de Santander.

 

Y esta situación sí que amerita una investigación. El origen de las mutuales fueron los auxilios mutuos de las iglesias, luego las sociedades enterradoras o de auxilio mutuo, y desde finales del siglo pasado también el ahorro y el crédito. Viene la pregunta; ¿Cómo han hecho los pobres de los departamentos sin mutuales para solucionar problema tan sensible como el de la muerte? Es posible que se hayan dado asociaciones informales que no registran en lo oficial y que sea necesario ayudarlas y promoverlas.

 

 Pero viene una pregunta triste: ¿será que la violencia ha impedido la organización de las comunidades? Y éste sí que es un tema para reflexionar, que ojalá sea asumido por la Unidad Administrativa Especial de Organizaciones Solidarias, que en mi concepto también requiere más interés por el mutualismo, todavía en un folleto publica que “estas organizaciones se rigen por el Decreto 1480 de 1989, la Ley 79 de 1988, la Ley 454 de 1998 y demás normas aplicables a su condición de organización de economía solidaria”.

 

Soy convencida que Colombia necesita mutualismo: bien por sus valores y principios o bien con organizaciones que los apliquen. En ambas situaciones hay carencia. De un lado la violencia, la confrontación y la desigualdad que padecemos, siempre serán ausencia de compasión, solidaridad y ayuda, la esencia mutualista, indispensable para una cultura democrática. Además, de continuar el descenso de mutuales, ¿qué otras formas organizativas asumirán la misión de convocar la población de la economía informal a la autogestión solidaria, como ha sido el propósito del historial mutualista en el mundo y en nuestro país?

 

Con sinceros deseos por despertar preocupación y análisis.

 

 

Azucena Vélez Restrepo