SUEÑOS, LOGROS, FRUSTRACIONES, PROPÓSITOS
De Comfama recibí una invitación para una Conversación en podcast cuyo objetivo era preguntar a personas mayores sobre sus realizaciones, sueños, fracasos, vida en pandemia, actuales propósitos y recomendaciones. Aunque era un encuentro verbal, con el fin de tener más seguridad en los temas propuestos, decidí recordarlos y reflexionarlos por escrito. Es lo que comparto a continuación.
Azucena Vélez Restrepo
Enero 14 del 2021
PRESENTACIÓN
Tengo 80 años, nací en Salgar Antioquia donde viví hasta los 20. No tuve que elegir profesión, mis tías, que apoyaron mis estudios, me dijeron. “estudie para que sea el apoyo de su mamá”. No me preguntaron que quería estudiar, si lo hubieran hecho, no hubiera sabido responder, tenía 11 años. No era como ocurre hoy con los niños que por recibir tanta información tienen alternativas para decidir. Me consiguieron una beca del municipio y me matricularon para estudiar magisterio en el CEFA. Era la opción más rápida para que una mujer pudiera conseguir un empleo. Graduada como maestra trabajé en escuelas de primaria de Salgar y de Coltejer en Itagüí, luego como profesora del Sena y del Inem en Medellín.
Nunca abandoné la idea de hacer una carrera profesional y estudié Sociología nocturna en la universidad de San Buenaventura. Luego logré una beca del Icetex para realizar un máster en desarrollo económico en la universidad de Pittsburg, Estados Unidos. Cuando regresé me vinculé con empresas de economía solidaria: cooperativas y mutuales. Me casé con Julio César Montoya, un compañero de universidad y juntos nos dedicamos a la investigación en diferentes temas y más en economía solidaria.
Por 30 años gerencié la Mutual Compartir y desde allí me tocó ayudar a impulsar el movimiento mutualista, que a pesar de tener mucho arraigo popular, no era reconocido ni valorado. Se lograron avances, por lo cual yo siento satisfacción, pero mi anhelo ha sido que se consoliden los valores mutualistas y se impulsen las organizaciones solidarias.
COMO DISFRUTO MI TIEMPO LIBRE
Dos han sido mis aficiones básicas:
- lecturas y películas sobre historia
- y la jardinería, en especial el cultivo de las orquídeas.
En mi formación de maestra se le dio importancia a la historia y yo quedé enamorada de Bolívar, de Nariño y de todo el proceso de independencia de España. Pienso que es necesario conocerlo para valorar los avances en derechos humanos y en democracia para ayudar a expandirlos. Hoy lamento que el estudio de la historia se hubiera relegado.
La jardinería la heredé de mi mamá y de mis tías. Recuerdo que vivimos en una casa humilde con piso de tierra pero que mi mamá embelleció con claveles, conservadoras, tréboles, pensamientos. Visitábamos unas vecinas por un camino que atravesaba un cafetal, que también vivían en casa humilde colmada de flores, con un patio limpísimo sin basuras y rodeado de arbustos de margaritas. Así que puedo decir que mi niñez y juventud la viví entre flores.
Ya adulta conocí las orquídeas que me embrujaron, ingresé a la Sociedad Colombina de Orquideología y allí tuve la oportunidad de estudiarlas y refinar su cultivo.
Por eso en la actualidad mis aficiones siguen siendo la lectura y la jardinería.
CÓMO LA PANDEMIA HA TRANSFORMADO MIS PROPÓSITOS
La pandemia si me afectó, como para todo el mundo. No porque haya estado enferma, pero sí por las restricciones a que nos obligó en movilidad. A finales del año 2017, cuando deje la gerencia de la Mutual, me propuse hacer una página web sobre mutualismo. La titulé www.dineromutualista.com. Con la asesoría de un amigo publiqué mis libros sobre mutualismo y otros artículos. Dado que se hizo peligroso recibir clases presenciales, mi página se quedó en forma muy elemental. Me hubiera gustado activarla más, pero viendo que las dificultades y necesidades eran por supervivir, me fui desmotivando. Pensé que ya había cumplido con publicar lo básico sobre el mutualismo, además ya no tenía vinculación directa con empresas solidarias.
Cambié de artículos largos a mensajes cortos en la página de Facebook donde podía llegar a un público más amplio. Desde allí he tratado de mantener vigente la palabra MUTUALISMO, que ya no se utiliza en el lenguaje moderno. Me gusta que la pandemia hizo más visible la desigualdad y la crisis climática, e impulsó a que se apele a la compasión, la solidaridad, la ayuda mutua, que son los valores de la esencia mutualista. Pero siento que es necesario avanzar en organizaciones empresariales mutualistas y que para ello hace falta promoción y pedagogía, en especial para impulsar las comunidades pobres a organizar y dirigir empresas mutuales que gestionen servicios para su mejoramiento.
MIS SUEÑOS FALLIDOS
En mi experiencia como dirigente mutualista me preocupé mucho por las finanzas populares soñé que la Mutual Compartir fuera un “banco” que ayudara en las urgencias de dinero que tienen los pobres y que por eso acuden al paga diario. Logré que la Mutual fuera pionera en esta forma de finanzas mutualistas y su ejemplo fue seguido por otras mutuales.
En mi empeño por replicar el sistema de las finanzas mutualistas ayudé en los municipios de Concordia y Salgar a crear mutuales para el ahorro y crédito entre la población informal. En esa zona cafetera existen cooperativas más dirigidas a la población formal. Y a estas dos mutuales se fijó como objetivo los trabajadores informales; empleadas domésticas, ayudantes del trasporte, venteros, peones de fincas, recolectores. Se les hizo una estructuración legal y administrativa cumpliendo con toda la normatividad legal y en los años que funcionaron mostraron que podían ser de mucho servicio a la comunidad. La de Concordia fracasó porque directivos se hicieron auto préstamos. En Salgar fue el exceso de generosidad en los créditos sin la necesaria educación mutualista para los asociados. La crisis se hubiera podido salvar con el apoyo de dirigentes de la comunidad a los que se les imploró, pero no hubo respuesta.
Dos sueños fallidos que yo he lamentado, no tanto porque en ellos haya perdido dinero y trabajo, sino porque evidencié la indiferencia e ignorancia por vincular a los pobres en sistemas financieros de ayuda mutua.
Sigo lamentando que las finanzas mutualistas no se valoran y que la población informal siga sin opciones institucionales para el ahorro y el crédito. Hoy cuando proliferan los bancos virtuales, hubiera querido realizar algo similar aplicando la doctrina mutualista. Para ello se necesita tecnología y doctrina: la tecnología sí se enseña en las universidades, pero la doctrina mutualista no. Entonces sueños fallidos para mí, espero que en el futuro alguien los pueda realizar.
MIS PLANES PARA EL FUTURO
Sobre mis planes para el futuro, puedo decir que son muy terrenales. Terrenales en el estricto sentido de la palabra porque son pegados a la tierra. Si bien envío al universo deseos y oraciones por el progreso del mutualismo, mi actual vivir está ligado a leer y a cuidar mi jardín de bonsáis, bromelias y orquídeas. Mi hermana Inés Elvira y yo compartimos la afición de leer dos periódicos a los cuales estamos suscritas: El Tiempo y el Colombiano. En la terraza de la casa, ella me lee y yo arreglo las plantas. Es excelente combinación lectura y jardinería y porque lo que cultivo me ha obligado a estudiar por los cuidados especiales que requieren. Todos los cultivos los necesitan, pero cuando se vive en ciudad hay que adecuarlos según el espacio disponible, por eso elegí los bonsáis y las orquídeas que crecen amarradas a troncos que cuelgo en las paredes del patio.
La jardinería afirma mi credo mutualista. Hay un pacto de ayuda mutua: cuido las pantas con riegos y abonos y ellas me retribuyen con flores y belleza, lo que me da satisfacción y alegría. Y este pacto mutualista lo he difundido varias veces en Facebook cuando publico la foto de una florecida orquídea o de un bello bonsái y hablo de MUTUALISMO para que la palabra no se olvide.
PLAN QUE ASPIRO A REALIZAR
En una finca que reconstruyó mi hermano Gabriel Fernando en Venecia, Antioquia, deseo llevar mi colección de orquídeas y sembrarlas en los árboles. Aspiro a dejarlas en ambiente más apropiado por el clima y por la humedad. Además de que embellezcan el entorno de la casa, planeo enseñar a los trabajadores y señoras vecinas lo que representan las orquídeas como patrimonio ecológico. Que aprendan a cultivarlas y a valorar la importancia de las orquídeas nativas, para que sean preservadas y cuidadas. Esta información falta en la enseñanza escolar campesina. He lamentado confirmar, que personas nacidas y criadas en el campo, no las conozcan ni aprecien su belleza. Que sin piedad cortan los árboles, las arrancan y botan como si fueran malezas, cuando las orquídeas son buenezas que dan aire puro y embellecen. Así como en colegios y universidades no se enseña mutualismo, tampoco se informa sobre el patrimonio ecológico que poseemos. El primero indispensable para la convivencia y el segundo para tener aire puro y belleza en nuestro entorno.
MIS RECOMENDACIONES A LA JUVENTUD
Que tengan sueños. Por fortuna hoy los medios de comunicación muestran muchas posibilidades de realización tanto en lo personal como en lo profesional. Es amplio el panorama. Y se muestra gracias a los modernos medios de comunicación. Pero para realizarlos hay que aferrarse al estudio, al trabajo y a una vida ordenada. La vida es bella, pero no es fácil. Demanda esfuerzo similar al que se necesita para subir una montaña. Por eso repito: “ir pal morro”. O sea siempre mantener ánimo para superar las dificultades, que pequeñas o grandes, nunca faltarán. La juventud de hoy responderá por el mañana de la humanidad: que cambie lo malo que hereda, innove cosas que mejoren y amplié y realice el derecho a la felicidad de todos los seres del planeta.

