Feminismo Sí. Vandalismo No
Es lo que debemos expresar las miles de mujeres que anhelamos paz y convivencia al ver las imágenes de mujeres, por fortuna minoritarias, que realizaron vandalismo en las manifestaciones del pasado 8 de marzo.
Sentí vergüenza de género a la vez que lástima por las jóvenes que están siendo inducidas a la agresividad y la violencia. Parecían como poseídas por un espíritu de odio y venganza que las inducía a dañar, destruir, acabar, todo lo contrario a lo que yo llamo feminismo solidario, que induce a mejorar, embellecer, ayudar, aliviar.
Es cierto que la mujer ha padecido milenios de dominación, exclusión y silencios. Un largo pasado que apenas hace unos 100 años ha venido extinguiéndose por las conquistas logradas de los movimientos femeninos que valientes mujeres han impulsado. Y también, hay que reconocerlo, por el surgimiento de gobiernos democráticos que han reconocido derechos y dado espacios y oportunidades a la mujer. Por eso democracia y feminismo son dos propuestas que hay que ir impulsando, ampliando y cualificando a la par.
Quienes ya estamos avanzadas en edad podemos dar testimonio de los barreras religiosas, culturales, económicas y raciales que le han obstaculizado a la mujer la libertad para el desarrollo autónomo de su personalidad y la vulneración que ha padecido de sus derechos humanos. Pero también es cierto que se han dado avances, basta una remembranza de lo que le tocó vivir a nuestras abuelas, lo que ahora estamos viviendo y las opciones que tiene hoy la juventud femenina.
Mi marido Julio Cesar Montoya Martínez, escribió un libro titulado: “LA MUJER A TRAVES DE LOS MILENIOS. De Diosa a esclava – de sierva a compañera”
Es un recuento de la valoración que se le ha dado a la mujer en las distintas etapas de la historia: desde la era Paleolítica o Edad de Piedra; pasando por los conceptos de Diosa en culturas de la antigüedad; la invención de la agricultura y el inicio de la sumisión femenina; las religiones, sus mitos, creencias y preceptos que la han justificado; relato de maltratos físicos y sociales amparados en la legalidad y sustentados por la política y la religión. Dedica justo reconocimiento a valientes mujeres que por rebelarse les infringieron torturas y la muerte. Se llega al capítulo que titula: “El camino de sierva a compañera” donde muestra la secuencia de logros políticos, en especial el derecho al voto que se fue logrando en los países democráticos, la igualdad de géneros, el ingreso femenino a la universidad, el trabajo profesional y los cambios en las relaciones y responsabilidades familiares.
Puede decirse que en este siglo veintiuno la mujer ha logrado amplio reconocimiento de igualdad en lo político, reconocimiento que hay que sembrar en la realidad económica, laboral y familiar porque aún persisten desigualdades salariales y el machismo pervive como una herencia de los milenios de dominación y desigualdad.
Julio Cesar en su libro incluye el texto (pág. 313) del bello poema. “Vengo desde el ayer” que puede escucharse bellamente recitado en diferentes versiones en Internet. Voy a citar la última parte del poema porque es una invitación al trabajo en igualdad y solidario de hombres y mujeres.
“Las mujeres por fin lo descubrimos
¡Somos tan poderosos como ellos
Y somos muchas más sobre la tierra!
¡Más que el silencio y más que el sufrimiento!
¡Más que la infamia y más que la miseria!
Qué este canto resuene en las lejanas tierras de Indochina,
En las arena cálidas de África, en Alaska y América Latina
llamando a la igualdad entre los géneros
a construir un mundo solidario: distinto, horizontal, sin poderíos,
a conjugar ternura, paz y vida,
a beber de la ciencia sin distingos.
A derrotar el odio y los prejuicios,
el poder de unos pocos, las mezquinas fronteras,
a amasar con las manos de ambos sexos el pan de la existencia”
Construir un mundo solidario, suena a utopía hoy cuando tantas amenazas se proyectan, pero renunciar a ese ideal sería reconocer la derrota de humanidad. El desagrado que produce ver vandalismos femeninos se cambia por admiración al conocer mujeres que promueven la cultura del ahorro y del pago entre comunidades pobres.
Tuve la oportunidad de hablar con un grupo de ellas en un programa apoyado por el Banco de las Oportunidades. Vinieron a conocer el quehacer de mutuales en Antioquia. Visitaron la Mutual de San Jerónimo, la del Peñol y la de Santa Fe de Antioquia que son modelos de trabajo y compromiso comunitario. El director del programa conoció el mutualismo a través de mi página web. Yo estaba dudosa a continuarla porque siento que el mutualismo poco se promueve y se valora. Pero cambié cuando hablé con estas líderes y les dije que ellas están haciendo microfinanzas mutualistas, una expresión que suena ampulosa para las cifras que manejan, pero útil y provechosa en las comunidades pobres y apartadas. En el futuro su labor puede ser el inicio de mutuales comunitarias como las que ellas visitaron.
Como creo que con el Mutualismo se hace feminismo solidario, seguiré con esta página. Igual que las orquídeas lanzan sus semillas al viento, yo seguiré enviando mis “pensares” mutualistas a la nube. Espero que en algún lugar nazcan y florezcan

