¡Qué decepción ver “Parásito”!. Confieso que no soy adicta al cine, pero no podía resistirme a ver esta película ante las exaltaciones que ha recibido: ganadora de cuatro premios Oscar y calificada por críticos importantes como “obra de arte”. Me motivó también que se anunciaba como relación entre una familia rica y una familia pobre. Y por mis inquietudes sociales, me interesa el tema. Quizás estoy atrasada y todavía piense que una película debe trasmitir algo positivo, en el pasado, por lo general, nos mostraban las acciones de los malos que al final eran descubiertas y triunfaba el bien. En esta no sucede así: todo el tiempo es la ambición engañosa de la familia pobre frente a la indiferencia ingenua y tonta de la familia rica, que no se da cuenta que en el sótano de su mansión vive un hombre ayudado por sus familiares pobres. Y termina anunciando que seguirá la misma situación irreal de obnubilación de los de arriba y de los de abajo.
Yo que tuve tanta relación con familias pobres, por mi trabajo en el Mutualismo, en ellas observé honestidad y educación con valores para los hijos Por eso me causó repugnancia ver que se generaliza para los pobres el cinismo, el engaño y la simulación.
El amor no aparece, en ambos estratos se muestran relaciones mecánicas, la familia pobre buscando disfrutar los deleites de la familia rica, y ésta, consumiendo sin reparos para llenarse de lujos y comodidades.
Me pregunto; ¿qué es lo que se sigue en una sociedad donde se exalta hasta lo máximo películas cuyo mensaje es que perdurará el engaño, la indiferencia y la insensibilidad? Los pobres seguirán simulando ser parásitos de los ricos, y éstos insensibles, despreocupados, sin comprender que también son parásitos de los pobres porque los necesitan para poder gozar de sus comodidades. Salí de la película pensando que mi trabajo por el Mutualismo no sirve, pero ya que han pasado 24 horas de haberla visto me reafirmo en seguirlo haciendo, porque creo que el progreso sin fraternidad no nos dará felicidad aunque tengamos mucha tecnología.

